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EL PLATO AZUL
Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera. Mat. 21:19.
¿Alguna vez te has encontrado con algo que no era como esperabas? Hace un tiempo compré un plato que parecía de cristal tallado de color azul oscuro transparente. Un día, puse una ensalada de verduras en él como parte de mi contribución a la comida familiar especial en la casa de mi suegra. Cuando estábamos terminando de comer, escuchamos que llamaban a la puerta de atrás. Era un comprador de antig?ºedades que pasaba por allí. Al ver mi plato, dijo:
¡Quiero ese! Le daré cinco dólares por él.
Yo sacudí la cabeza.
Pero es muy valioso. Le daré 7,50 dólares.
Yo me negué. Cuando me ofreció diez dólares y yo me seguía negando, preguntó:
¿Por qué no lo quiere vender? Doce dólares con cincuenta centavos, y es mi oferta final.
Señor, le expliqué, en realidad no vale tanto. Lo compré en la tienda de baratijas por 50 centavos. Además, estoy sentimentalmente atada a él.
Muy bien, suspiró, si usted insiste.
Mi suegra le vendió algunas cosas, y se fue. Luego limpié la mesa y coloqué los platos en remojo.
¡Bonnie! ¡Ven aquí!, llamó mamá poco después. ¡El color se está desprendiendo del plato! Tenía razón. El agua estaba llena de trozos de una película de plástico azul. Qué contenta estaba de no haberlo vendido, porque el comprador, o quizá el que se lo comprara a él, habría sido estafado.
¿Qué harás con él ahora?, me preguntó mamá.
Dejemos que se le caiga toda la capa. Todavía lo puedo usar como una ensaladera de cristal transparente.
Nos reímos juntas de buena gana por el ”valioso” plato.
Como cristiana, puedo parecer muy fina y tal vez muchos piensen bien de mí. ¿Pero seré tan buena como parezco? ¿Será mi cristianismo apenas una capa superficial? ¿Cómo me comporto cuando soy remojada en las aguas de la aflicción?
La higuera era inservible. La ensaladera todavía podía usarse. Afortunadamente, Dios puede usarme a medida que continúa su obra transformadora en mi vida. Y no tengo nada que temer, porque lo que parece que soy es lo que seré: un reflejo exacto del carácter de Cristo.
BONNIE MOYERS



