<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Ministerio de la Mujer</title>
	<atom:link href="http://mmujer.com/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://mmujer.com</link>
	<description>Unión Adventista Española</description>
	<lastBuildDate>Tue, 07 Feb 2012 00:01:53 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	
		<item>
		<title>¡SÓLO PARA MÍ!</title>
		<link>http://mmujer.com/%c2%a1solo-para-mi/</link>
		<comments>http://mmujer.com/%c2%a1solo-para-mi/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 07 Feb 2012 00:01:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://mmujer.com/?p=3386</guid>
		<description><![CDATA[“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó&#8230; son las que Dios ha preparado para los que le aman”. (1 Corintios 2: 9) H acía poco que mi esposo y yo nos habíamos mudado de Nueva York a Glendale. Esperábamos con ansias las temperaturas agradables y el cálido sol que ofrecía el sur de California. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó&#8230; son las que Dios ha preparado para los que le aman”. (1 Corintios 2: 9)</p>
<p>H<br />
acía poco que mi esposo y yo nos habíamos mudado de Nueva York a Glendale. Esperábamos con ansias las temperaturas agradables y el cálido sol que ofrecía el sur de California. Nos encantaba ver flores a mitad del invierno, estar liberados de las calles llenas de hielo y de cañerías congeladas.<br />
Yo trabajaba como secretaria administrativa de H.M.S. Richards, fundador y director emérito de un programa religioso de radio. Mi trabajo requería que fuese a verlo a la oficina que tenía en su casa varios días por semana. ¡Qué privilegio! Me gustaba mucho sentarme a su lado y beber de las verdades que él tenía para ofrecer, disfrutando de su saber y de su sabiduría, e intercambiando la información necesaria para llevar adelante su programa. Apreciaba la grandeza y la humildad de ese hombre de Dios. Me conmovía la manera en que apreciaba los pequeños deberes que yo realizaba, y su consideración y comprensión.<br />
Mientras salía de su despacho una tarde, los ojos del pastor Richards comenzaron a brillar.<br />
-    Señorita Lorraine –preguntó-, ¿alguna vez ha cortado una naranja del árbol?<br />
-    No, nunca- le contesté.<br />
-    Bueno, he estado guardando ésta para que usted la corte-. Y con esas palabras movió la rama en dirección a mí. Por cuanto el hombre que yo respetaba tanto había seleccionado esa naranja sólo para mí, cortarla fue una experiencia muy especial.<br />
Unos meses más tarde, al entrar en su despacho, vi un gran zapallito italiano (zucchini) sobre la mesa.<br />
-    Señorita Lorraine- comenzó mi considerado jefe-, ¿le gustan los zucchini? He estado cultivando este especialmente para usted.<br />
Me emocionó el esfuerzo que había puesto en cultivar ese zapallito para mí. Me imaginé a mi Salvador guiándome un día hasta el árbol de la vida en el hermoso jardín celestial y diciendo:<br />
- Hija mía, he guardado la fruta de esta rama especialmente para que tú la cortes.<br />
Veré su mano traspasada por los clavos dirigiendo la rama hacia donde yo estoy. No podré contener las lágrimas, y caeré a sus pies agradecida. Atesoraré esa fruta porque la ha preparado parta mí a un costo tan alto. Le agradeceré por pagar el precio, por rescatarme de este mundo frío, y por haberme traído al calor de su amor para vivir eternamente en su presencia.</p>
<p>Señor, gracias por amarme.</p>
<p>Lorraine Hudgins<br />
Loma Linda, California, Estados Unidos</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://mmujer.com/%c2%a1solo-para-mi/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>ME LOS ARREBATÓ</title>
		<link>http://mmujer.com/me-los-arrebato/</link>
		<comments>http://mmujer.com/me-los-arrebato/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 06 Feb 2012 00:58:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://mmujer.com/?p=3382</guid>
		<description><![CDATA[“Para mí lo bueno es estar junto a Dios, hacer del Señor mi refugio” (Salmo 73: 28, Biblia del Peregrino). E staba pasando por el pasillo de nuestra oficina cuando escuché a Joanna hablando del invasor. Ella había adoptado a algunos gatos vagabundos que visitaba y alimentaba cada día. Todos estaban contentos con el arreglo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Para mí lo bueno es estar junto a Dios, hacer del Señor mi refugio” (Salmo 73: 28, Biblia del Peregrino).</p>
<p>E<br />
staba pasando por el pasillo de nuestra oficina cuando escuché a Joanna hablando del invasor. Ella había adoptado a algunos gatos vagabundos que visitaba y alimentaba cada día. Todos estaban contentos con el arreglo. Entonces apareció el invasor.<br />
Joanna había puesto un poco de comida en el suelo para sus gatos, como siempre, y ellos estaban comiendo tranquilamente. Entonces apareció un hombre con media lata de pescado en la mano, y se sentó en el asiento de enfrente y comenzó a llamar a los gatos. Los gatos olieron el pescado y corrieron hacia él. Joanna estaba acongojada; el invasor le había arruinado el día.<br />
-    ¿Cómo pudo arrebatármelos así nomás?-preguntaba, dolorida y asombrada.<br />
Mientras estaba allí parada en el pasillo, me golpeó la idea de que Jesús debe sentirse tan dolido y acongojado como Joanna cada vez que obedezco la voz de Satanás. Después de todo, él murió para salvarme de las garras de Satanás. Pero el mundo tiene muchas cosas que me atraen de tal manera que olvido que mi vida está segura en Jesús sólo si permanezco al lado de él.<br />
Cuando se acabó la lata de pescado, los gatos volvieron al lado de Joanna y continuaron comiendo el alimento diario que ella les había dado. El hombre sólo les dio a los gatos un poco de pescado. Ellos no sabían si al otro día él les daría algo. Joanna alimentaba a los gatos todos los días, sin falta. Con Joanna tenían seguridad.<br />
¿Pueden ver el paralelismo? Satanás puede ofrecernos el brillo de un buen trabajo, una hermosa casa, dinero, prestigio, rango o poder. Éstos son temporarios; todo  esto pasará. En Jesús tenemos seguridad, tenemos vida eterna. No quebrantemos el corazón de Jesús obedeciendo a Satanás. Oremos para estar siempre al lado de Jesús.</p>
<p>Cubre mis ojos, Señor, para que no vea las atracciones de Satanás. Cubre mis oídos, para que no escuche sus tentaciones. Usa mis manos y mis pies, para que pueda hacer cosas sólo para ti. Finalmente, Señor, toma mi corazón y hazlo completamente tuyo. Toma mi mano, hoy, por favor, ayúdame a aferrarme fuerte de ti.</p>
<p>Jemima D. Orellana<br />
Maryland, Estados Unidos</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://mmujer.com/me-los-arrebato/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>LOS DOS REGALOS DE DIOS</title>
		<link>http://mmujer.com/los-dos-regalos-de-dios/</link>
		<comments>http://mmujer.com/los-dos-regalos-de-dios/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 05 Feb 2012 00:56:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://mmujer.com/?p=3379</guid>
		<description><![CDATA[“Escucha, oh Jehová, mis palabras&#8230; Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré”.     (Salmo 5: 1, 2) E staba embarazada, y mi esposo y yo estábamos muy emocionados. Él insistía en que yo fuera a la casa de mis padres hasta que llegara el momento de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Escucha, oh Jehová, mis palabras&#8230; Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré”.     (Salmo 5: 1, 2)</p>
<p>E<br />
staba embarazada, y mi esposo y yo estábamos muy emocionados. Él insistía en que yo fuera a la casa de mis padres hasta que llegara el momento de dar a luz, para que pudiera estar bien cuidada. En ese momento estábamos trabajando muy lejos de cualquier familiar y de una atención médica apropiada. Mis padres y yo alquilamos una casa pequeña cerca del Hospital Giffard  Memorial en Nuzvid, Andhra Pradesh, India, y allí esperamos el nacimiento de mi primer hijo.<br />
Una mañana le dije a mi madre:<br />
-    Me parece que algo no anda bien con el bebé. No sé qué es, pero algo no anda bien.<br />
-    Ven, vamos a ver a la doctora enseguida –me instó mamá-. Ella sabrá qué hacer. No tiene sentido quedarnos aquí sentadas preocupándonos por ello.<br />
La doctora confirmó que algo andaba mal. Había perdido al bebé. Yo estaba consternada. ¡No podía ser! Mi esposo y yo habíamos orado por este bebé. Sería nuestro primer hijo, y teníamos planes maravillosos para él. Ahora no habría bebé, y mi corazón no lo podía soportar. El hospital le mandó un telegrama a mi esposo, y él vino inmediatamente. Entonces la doctora nos dijo:<br />
. No tengo buenas noticias para ustedes. Me temo que no podrás tener más hijos. Aunque lograras quedar embarazada, el bebé no sobreviviría. Pienso que deben abandonar la idea de tener un bebé. Quizá tengan que pensar en adoptar.<br />
Yo sacudí la cabeza. Mi pérdida era en ese momento demasiado grande como para siquiera considerarlo. Seguramente, si orábamos, Dios nos daría un hijo. Mi esposo y yo oramos fervientemente durante un año. Dios escuchó nuestras oraciones y nos dio un saludable hijo varón, y al año siguiente, una niña.<br />
Dios nos dio dos preciosos regalos en respuesta a nuestros pedidos de ayuda. Nuestros hijos ya han crecido y son una verdadera alegría para nosotros. Todavía pensamos que son regalos especiales que Dios nos dio después del gran dolor de perder de perder a nuestro primer hijo.<br />
Los médicos decían que era imposible que yo tuviera esos hijos. Pero Dios puede hacer lo que los médicos no pueden hacer. Cada día lo alabamos por su bondad.</p>
<p>Mercy Samson<br />
Sur de Andhra, India</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://mmujer.com/los-dos-regalos-de-dios/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>DESPUÉS DE 13 AÑOS</title>
		<link>http://mmujer.com/despues-de-13-anos/</link>
		<comments>http://mmujer.com/despues-de-13-anos/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 04 Feb 2012 00:55:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://mmujer.com/?p=3376</guid>
		<description><![CDATA[“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.      (1 Pedro 5: 7) N eena estaba de pie delante de mí, mirando el suelo. Su amiga Shalini, de quinto año de la escuela primaria, estaba de pie al lado de ella, rodeándole la cintura con su brazo. Yo podía leer preocupación en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.      (1 Pedro 5: 7)</p>
<p>N<br />
eena estaba de pie delante de mí, mirando el suelo. Su amiga Shalini, de quinto año de la escuela primaria, estaba de pie al lado de ella, rodeándole la cintura con su brazo. Yo podía leer preocupación en los ojos de Shalini.<br />
-¿Qué pasa?- pregunté.<br />
Neena se mordió los labios y suspiró. Shalini habló.<br />
-    Maestra, hemos venido a pedirle que ore por Seema.<br />
Ante esas palabras, las lágrimas saltaron de los ojos de Neena y comenzaron a rodar por sus mejillas. Usó una mano para limpiárselas. Abracé a Neena.<br />
-    Cuéntame qué le pasa a tu hermana-dije-. Vamos a orar por ella, y yo sé que Jesús contestará nuestras oraciones. ¿Está enferma?<br />
Neena hizo un gesto afirmativo con su cabeza.<br />
Entonces, oremos por ella- dije, arrodillándome. Neena y Shalini se arrodillaron a mi lado. Luego de pedirle a Jesús que tocara a Seema y la sanara, si era su voluntad, nos levantamos. Tanto Neena como Shalini estaban sonriendo ahora. La carga que habían tenido unos momentos antes, ahora había desaparecido.<br />
-    Mi papá llora en cada comida- dijo Neena-. Mi hermana nunca se mueve de la cama. Ha estado en coma durante 13 años. Ella ya estaba así antes de que yo naciera. ¿Por qué tiene mi familia que vivir una experiencia tan terrible?<br />
-    No lo sé-.admití-, pero sé que Dios te ama. Ora a Jesús todos los días. Sé que tiene un plan y un propósito para tu familia, y él te ayudará a entenderlo algún día.<br />
Aunque estaba en esa escuela sólo unos días dando una semana de oración, no podía sacarme de la mente a Neena y a su hermana. Neena y Seema estuvieron en muchas de mis oraciones. Cuatro meses más tarde visité nuevamente la escuela y pregunté a uno de los maestros por Neena.<br />
-    ¡No va a creer lo que pasó!- me dijo el Sr. Paulraj-. Seema salió de peligro. Ya hace varias semanas que salió del coma.</p>
<p>Gracias, Padre, por interesarte tanto en Neena y en su familia. Gracias por estar dispuesto a llevar todas mis cargas hoy, cualesquiera sean. Ayúdame a recordar que nada es demasiado difícil para ti, si es tu voluntad.</p>
<p>Ahalya Bai Philips<br />
Bangalore, India</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://mmujer.com/despues-de-13-anos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>PERDÓN</title>
		<link>http://mmujer.com/perdon/</link>
		<comments>http://mmujer.com/perdon/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 00:54:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://mmujer.com/?p=3373</guid>
		<description><![CDATA[E l desorden de platos iba creciendo a medida que cada miembro de la familia dejaba lo que habían usado en la pileta de la cocina, ignorando la nota pegada sobre ella que decía: “Gracias por lavar lo que usaste”. Disgustada, me quedé parada mirando ese lío desagradable y, luego, de mala gana pero concienzudamente, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>E<br />
l desorden de platos iba creciendo a medida que cada miembro de la familia dejaba lo que habían usado en la pileta de la cocina, ignorando la nota pegada sobre ella que decía: “Gracias por lavar lo que usaste”. Disgustada, me quedé parada mirando ese lío desagradable y, luego, de mala gana pero concienzudamente, comencé a sacar todas las cosas hasta que la pileta quedó vacía. Luego la llené de agua y jabón y comencé el trabajo de lavar los platos.<br />
Mientras sostenía cada plato y cada vaso en mi mano, pensaba en mi relación con Dios. Una vez finalizada la tarea, me tomé unos minutos para pensar en mi experiencia cristiana. La pila de platos sucios bien podrían representar los pecados no confesados de mi vida, pecados que se amontonan y obstruyen mi supervivencia espiritual.<br />
“Si confesamos nuestros pecados”, nos dice Juan, “él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (Juan 1: 9). ¿Por qué amontonar estos pecados cuando pueden ser perdonados tan fácilmente por un Padre amante y dispuesto a hacerlo?<br />
Hay pecados no confesados de dolores encubiertos, de codicia, de envidia, de egoísmo. No podemos pedir el perdón de nuestro Padre celestial si no estamos dispuestos a perdonar a otros. Los pecados no confesados bloquean nuestra conexión con Dios, al empañar nuestra visión de un Padre y amigo compasivo. Estos pecados interfieren en nuestra relación con nuestros compañeros y con los miembros de nuestra familia. Pasamos demasiado tiempo rumiando nuestro dolor o culpa en lugar de entregársela a Dios, de modo que ni siquiera podemos ver de qué manera nuestra conducta está afectando negativamente a otros.<br />
Hoy puedes comenzar el proceso de curación. En primer lugar, pídele a Dios que perdone tus pecados no confesados, tu dolor retenido, todo aquello que se interponga entre tú y tu Dios. Luego pídele que te muestre de qué manera tu conducta está afectando a otros. Hazlo. Dios está esperando, y te sentirás mucho mejor.</p>
<p>Señor y Dios, gracias por la promesa de perdón que nos has dado. Dame el amor y la gracia que necesito en este día para extender a otros este mismo perdón.</p>
<p>Gloria Gregory<br />
Mandeville, Jamaica</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://mmujer.com/perdon/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>EL CUADRO</title>
		<link>http://mmujer.com/el-cuadro/</link>
		<comments>http://mmujer.com/el-cuadro/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 00:53:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://mmujer.com/?p=3370</guid>
		<description><![CDATA[“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. (Jeremías 33:3) M i esposo iba a someterse a una cirugía mayor y yo estaba preocupada. Había algunas diferencias de opinión entre sus médicos en cuanto al lugar dónde debía operarse. Habíamos decidido que se operaría en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. (Jeremías 33:3)</p>
<p>M<br />
i esposo iba a someterse a una cirugía mayor y yo estaba preocupada. Había algunas diferencias de opinión entre sus médicos en cuanto al lugar dónde debía operarse. Habíamos decidido que se operaría en el hospital local, pero yo todavía estaba con miedo. Uno de sus médicos estaba totalmente en contra de esa decisión. Yo oraba frecuentemente, pidiéndole a Dios que nos diera la seguridad de estar en lo correcto. Incluso le pedí algún tipo de señal que me diera algo de paz.<br />
La noche anterior a la cirugía, me desperté con náuseas y vómitos. Para dejar que mi esposo pudiera dormir, me fui a la sala de estar y me preparé una cama en el sofá. Me sentía absolutamente miserable, casi derrotada por el temor y la angustia. ¿Cómo lo acompañaría a la mañana al hospital sintiéndome aún enferma?<br />
Dormí de a ratos, orando por su seguridad cada vez que me despertaba. Acababa de reclamar la promesa del Salmo 86: 7: “En el día de mi angustia te llamaré, porque tú me respondes”. Cuando abrí mis ojos, vi algo maravilloso: una figura de Jesús colgada en el guardarropa de la habitación de huéspedes. Era el retrato más hermoso de Jesús que había visto alguna vez. Mi esposo hace calado en madera como pasatiempo, y con frecuencia cuelga sus creaciones más recientes en esa puerta. Me sorprendí, porque no había notado antes ese nuevo cuadro. Mientras lo contemplaba, sentí una paz especial que descendía sobre mí y sentí la seguridad de que todo iba a salir bien.<br />
El sueño llegó rápidamente, y no me volví a despertar hasta que sonó el despertador. Aunque estaba débil y todavía sentía oleadas de náuseas en mi estómago, había dejado de vomitar, y pude acompañar a mi esposo hasta el hospital. La cirugía se desarrolló sin contratiempos, y cuando él estuvo nuevamente en su habitación, yo volví a casa.<br />
Recordando el retrato y el consuelo que me había dado la noche anterior, fui a mirarlo con más detenimiento. ¡Pero no había ningún cuadro colgado en la puerta del guardarropa!</p>
<p>Margie Penkala<br />
California, Estados Unidos</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://mmujer.com/el-cuadro/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>LAS BARRERAS DE LAS SUPOSICIONES</title>
		<link>http://mmujer.com/las-barreras-de-las-suposiciones/</link>
		<comments>http://mmujer.com/las-barreras-de-las-suposiciones/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 00:50:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://mmujer.com/?p=3367</guid>
		<description><![CDATA[- H ola- Saludé al adorable niño de 3 años, que se acercaba lentamente a mi asiento junto a la ventana en la sala de espera, cerca de la puerta 44, en el Aeropuerto Internacional de Orlando, Florida, Estados Unidos. Era una de las pocas palabras en castellano que conocía. Sus ojos oscuros brillaron mientras [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>- H<br />
ola- Saludé al adorable niño de 3 años, que se acercaba lentamente a mi asiento junto a la ventana en la sala de espera, cerca de la puerta 44, en el Aeropuerto Internacional de Orlando, Florida, Estados Unidos. Era una de las pocas palabras en castellano que conocía.<br />
Sus ojos oscuros brillaron mientras quitaba la vista de un avión que aterrizaba y giraba para sonreírme</p>
<p>-    Hi (hola en inglés)-. Mis oídos reaccionaron tardíamente. Estaba segura de que lo había escuchado hablar en castellano con su mamá cinco minutos antes.<br />
-    Why  don’t those planes land in the lake? (¿Por qué esos aviones no aterrizan sobre el lago?)-. Puso su manito sobre mi hombro mientras guiaba mi mirada hacia el tema en cuestión.<br />
No tengo la menor idea de lo que le respondí. Me había sorprendido su habilidad para percibir inmediatamente que mi idioma era el inglés. Yo no había hablado con nadie más. ¿Tenía tanto acento la única palabra castellana que pronuncié? Antes de que pudiera preguntarle a su madre, llamaron nuestro número de vuelo y mi pregunta se perdió en la agitación de la partida.<br />
Todo el camino hasta Chicago reflexioné sobre este incidente. Sin embargo, antes de aterrizar, me di cuenta de que las dinámicas que le dieron la clave a mi amigo de 3 años para seleccionar el medio apropiado de comunicación conmigo, también estaban a disposición de esta cuarentona. ¿Cuántas veces, me pregunté, supuse incorrectamente, que no podía conversar con mi vecino? ¿Cuántas veces me privé de las bendiciones de una comunicación significativa?<br />
A todo nuestro alrededor hay preguntas vacilantes pronunciadas por almas interesadas. A menudo erigimos inconscientemente barreras que las detienen. Sin embargo, con la ayuda de Dios, podemos derribar esos obstáculos y oír las preguntas. Conocemos las palabras, generadas por las semillas llenas de sabiduría de su evangelio. Él nos ayudará a utilizarlas. Nuestro hermano celestial nos exhorta: “El que tiene oídos para oír, oiga” (Mateo 11: 15).</p>
<p>Amante Señor, ayúdanos a erradicar aquellas suposiciones que destruyen nuestro testimonio. Gracias por nuestro maravilloso cerebro y por las dinámicas a menudo inexplicables de las funciones que lo controlan. Gracias porque tenemos oídos. Ayúdanos a usarlos para escuchar realmente a los que nos rodean.</p>
<p>Glenda-mae Greene<br />
Estados Unidos</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://mmujer.com/las-barreras-de-las-suposiciones/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>MUY ESPECIALES</title>
		<link>http://mmujer.com/muy-especiales/</link>
		<comments>http://mmujer.com/muy-especiales/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 00:03:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://mmujer.com/?p=3364</guid>
		<description><![CDATA[“Es Dios quien nos ha hecho; él nos ha creado en Cristo Jesús para que hagamos buenas obras, según él lo había dispuesto de antemano”. (Efesios 2: 10, DHH) &#160; &#160; &#160; E stábamos discutiendo porqué la gente no se sienta en la primera fila de asientos en la iglesia. Le conté a mi hermana [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Es Dios quien nos ha hecho; él nos ha creado en Cristo Jesús para que hagamos buenas obras, según él lo había dispuesto de antemano”.</strong> (Efesios 2: 10, DHH)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">E</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p>stábamos discutiendo porqué la gente no se sienta en la primera fila de asientos en la iglesia. Le conté a mi hermana en Cristo porqué Sonny y yo siempre nos sentábamos en la primera fila. Ella me dijo que debía compartir esa historia.</p>
<p>Cada sábado mi pequeña familia se sentaba en los bancos al fondo de la iglesia: los que estaban reservados para los padres con hijos pequeños. Pero cuando Sonny hacía ruido, la gente se daba vuelta en sus asientos y nos miraba. Yo veía esas miradas. Entonces Andrea, nuestra hija, o yo, llevábamos a Sonny a la sala de madres.</p>
<p>Hemos sufrido esas miradas desde el nacimiento de Sonny. Él tiene un retardo grave y puede molestar mucho o ser bueno como el pan, lo mismo que cualquier niño normal. Finalmente le prometí a Dios que de allí en más, cuando fuéramos a la iglesia, Sonny y yo siempre nos sentaríamos en la primera fila. Nunca más alguien se tendría que dar vuelta para mirarnos, ¡porque todos estarían detrás de nosotros! Si Sonny comenzaba a molestar, entonces todos verían con sus propios ojos porqué yo lo llevaba a otra parte. Sonny debía aprender que una conducta indeseable tiene consecuencias justas, y era mi deber enseñárselo por su propio bien.</p>
<p>La gente a menudo me dice:</p>
<p>-Recuerdo cuando estabas embarazada de Sonny, la mayoría de las personas no lo hubieran conservado. Tú y tu esposo han hecho un trabajo maravilloso criándolo.</p>
<p>La gente a menudo me dice que el nombre de Sonny es perfecto para él. Dicen que tiene una disposición tan cálida, alegre, que hace que otros a su alrededor se sientan felices.</p>
<p>Cuando estaba embarazada, sentí que el Espíritu Santo me impresionó para que llamara “Sonny” a mi hijo, si tenía un hijo varón. Más tarde razoné que si él me dijo por adelantado qué nombre ponerle al niño, entonces él también cuidaría bien de nosotros. Dios hizo que mi bebé y yo nos sintiéramos muy, muy especiales para él, y esto ha evitado que me sienta abrumada por el dolor y las frustraciones.</p>
<p>Espero que esté en los planes de Jesús venir pronto. Nada nos agradaría más que mantener a Sonny a salvo hasta entonces. Él conoce nuestros corazones, y conoce nuestras circunstancias. <strong><em>Por favor, ven pronto, Señor Jesús. Amén.</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Déborah Sanders</p>
<p>Canadá</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://mmujer.com/muy-especiales/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>“POR FAVOR, SEÑORA, BEBÉ”</title>
		<link>http://mmujer.com/%e2%80%9cpor-favor-senora-bebe%e2%80%9d/</link>
		<comments>http://mmujer.com/%e2%80%9cpor-favor-senora-bebe%e2%80%9d/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 00:02:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://mmujer.com/?p=3361</guid>
		<description><![CDATA[“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos”. (Salmo 139. 23) &#160; &#160; C asi sin advertencia, la joven mujer empujó hacia mi cara un pequeño y sucio bebé. -Por favor señora, bebé. Por favor, bebé. Acababa de salir de la sección de llegadas del aeropuerto de Bangalore, India, y caminaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos”.</strong></p>
<p>(Salmo 139. 23)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">C</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p>asi sin advertencia, la joven mujer empujó hacia mi cara un pequeño y sucio bebé.</p>
<p>-Por favor señora, bebé. Por favor, bebé.</p>
<p>Acababa de salir de la sección de llegadas del aeropuerto de Bangalore, India, y caminaba hacia el estacionamiento con unos amigos que habían venido a esperarme. Primero,  me había golpeado el rostro el intenso calor. Luego, la multitud que se arremolinaba alrededor de las puertas, buscando amigos, una limosna, un trabajo, algo para llevar, alguien que les pagara por hacer algo. El ruido y los olores me inundaban y abrumaban. Y entonces, con un empujón, prácticamente me metieron un bebé en la cara.</p>
<p>El bebé era pequeño, estaba obviamente enfermo, la carita pegoteada, sucia, con restos de moscas y otras cosas imposibles de identificar. Tenía los ojos hundidos. No lo pude mirar. No estaba segura si el niño estaba vivo o muerto; no estaba segura de querer saberlo. Sabía por experiencia que si le daba dinero a la mujer, el bebé nunca recibiría la ayuda que necesitaba; estaba usando a ese bebé, digno de compasión, sólo para conseguir simpatía y dinero; sencillamente lo estaban usando.</p>
<p>Comencé a pensar en otras situaciones. ¿Cuán a menudo empujamos a nuestros bebés a la cara de alguien para obtener simpatía? Quizá sea el espectro de antiguos traumas, abuso, maltrato por parte de un empleador, engaño por parte de un miembro de iglesia. Su forma no hace ninguna diferencia. Es una figura horrible. A nosotras nos resultan útiles para llamar la atención, para conseguir simpatía.</p>
<p>Estas cosas son serias y necesitamos ocuparnos de ellas. Debemos recibir simpatía y ayuda de alguien que puede hacer una diferencia. ¿Será posible que no estemos buscando ayuda realmente, sino simpatía y reconocimiento, una limosna en lugar de curación?</p>
<p>Hay Alguien que entiende nuestras necesidades, que puede leer nuestros corazones, que conoce nuestras motivaciones. Podemos traerle nuestros pensamientos, nuestros dolores, nuestra condición digna de compasión a él para que nos cure.</p>
<p>Él sabe exactamente lo que necesitamos y cómo administrarlo. Podemos ser totalmente honestas y abiertas con él. Más todavía, él nunca mirará hacia el otro lado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong> <em>Padre, aquí está mi bebé. Tómalo y sánanos.</em></strong></p>
<p><em> </em></p>
<p>Ardis Dick Stenbakken</p>
<p>Maryland, Estados Unidos</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://mmujer.com/%e2%80%9cpor-favor-senora-bebe%e2%80%9d/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>EL DIOS DE DANIEL</title>
		<link>http://mmujer.com/el-dios-de-daniel/</link>
		<comments>http://mmujer.com/el-dios-de-daniel/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 29 Jan 2012 00:01:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://mmujer.com/?p=3358</guid>
		<description><![CDATA[“Dios mío, no te alejes de mí; Dios mío, ven pronto a ayudarme”. (Salmo 71: 12, NVI) &#160; &#160; E staba yendo rápidamente para mi oficina en la universidad, con los brazos llenos de libros y papeles, cuando otro miembro del personal me alcanzó y se ofreció a llevar mi carga. Él era siempre así, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Dios mío, no te alejes de mí; Dios mío, ven pronto a ayudarme”.</strong></p>
<p>(Salmo 71: 12, NVI)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">E</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p>staba yendo rápidamente para mi oficina en la universidad, con los brazos llenos de libros y papeles, cuando otro miembro del personal me alcanzó y se ofreció a llevar mi carga. Él era siempre así, servicial e invariablemente alegre, así que cuando lo miré, le pregunté qué era lo que le había arrancado la sonrisa de su rostro.</p>
<p>-Necesito tu ayuda-, dijo. ¿Tienes unos minutos?</p>
<p>- ¡Seguro! Entra a mi oficina- lo invité.</p>
<p>Dejando mis libros y papeles, Juan se sentó en la silla que le ofrecí y se inclinó hacia delante.</p>
<p>-Necesito que ores por mí. ¿Puedes hacerlo? Sé que cuando oras, Dios responde, y ¡necesito una respuesta tan pronto como sea posible!</p>
<p>-¡Oh, oh!-exclamé, sonriéndole mientras mi mente comenzaba a girar rápidamente. ¿Por qué quieres que oremos?</p>
<p>Es por mi carpeta para la clase del último año. La he buscado durante semanas. He buscado con cuidado, esporádicamente, y ahora desesperadamente. Pero no la puedo encontrar. La semana que viene tengo que empezar a enseñar esa unidad. Estoy desesperado. He orado-dijo, captando mi mirada-, pero no la puedo encontrar. Entonces pensé que si te pedía que oraras, la encontraría.</p>
<p><strong><em>Querido Dios,</em></strong> oré silenciosamente, un poco horrorizada,<em> <strong>yo no soy Daniel. No recibo visiones, pero te necesito ahora. ¡Ayúdame!</strong> </em> Juan esperaba expectante, mientras yo le decía:</p>
<p>-Oraré por ti, Juan. Hagámoslo ahora mismo.</p>
<p>Luego de orar juntos, yo oré nuevamente: <strong><em>Querido Padre, por favor contesta esta oración de modo que la fe de Juan sea fortalecida. Sé que sólo soy tu discípula, y una amiga de Juan.</em></strong></p>
<p>Sonó la campana que indicaba la finalización del recreo, y salí corriendo de mi oficina sólo para chocarme, literalmente, con Juan que estaba en mi puerta. Todo su rostro estaba iluminado con gozo y alivio, y supe que mi Dios maravilloso, el maravilloso Dios de Daniel, ya había respondido a mi oración.</p>
<p>-¡Sabía que funcionaría!-exclamó. ¿No es maravilloso Dios?</p>
<p>-¡Por cierto que sí!- respondí sonriendo, con las piernas débiles por el alivio y con mi mente diciéndome que Dios había bendecido mi fe aunque era del tamaño de una semilla de mostaza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Úrsula M. Hedges</p>
<p>Nacida en la India</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://mmujer.com/el-dios-de-daniel/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

