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	<title>Ministerio de la Mujer</title>
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	<description>Unión Adventista Española</description>
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		<title>LA MONARCA HERIDA</title>
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		<pubDate>Sat, 19 May 2012 00:11:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiados y desamparados”. (Mateo 9: 36, NVI) &#160; &#160; L a llamaron Wilbur. Ese nombre obtuvo la mayor cantidad de votos en la elección de nombres para una delicada mariposa monarca hembra que estaba por nacer en la clase de pre-escolar. Wilbur todavía estaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiados y desamparados”. </strong>(Mateo 9: 36, NVI)</p>
<p><strong> </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">L</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p>a llamaron Wilbur. Ese nombre obtuvo la mayor cantidad de votos en la elección de nombres para una delicada mariposa monarca hembra que estaba por nacer en la clase de pre-escolar. Wilbur todavía estaba envuelta en una hermosa crisálida verde jade, decorada con una hilera de pequeños puntos dorados llamados clavos. Cuando llegó, todos observábamos con gran interés los cambios y esperábamos ver salir a la mariposa de un paquete tan pequeño.</p>
<p>Cuando la mariposa emergió de su crisálida, tenía un problema. Una de sus alas quedó enrollada, y no se abrió. Nunca volaría. Me preguntaba qué decirles a los niños. Cuando tocó la campana, los niños y las niñas entraron a la sala, reuniéndose alrededor de esta frágil criatura. Algo terrible le había sucedido a su mariposa, y me miraron con ojos llenos de interrogantes.</p>
<p>-          A menudo suceden cosas que no entendemos-dije-, cosas tristes que nos gustaría cambiar, pero que no podemos cambiar. Aunque Wilbur nunca volará, podemos dejar que sea nuestra mascota. Podemos alimentarla, sostenerla y hacerla sentir especial.</p>
<p>El ánimo se levantó al aceptar el desafío. Los niños la alimentaron con almíbar diluido puesto en la tapa de un frasco. Se divirtieron viendo a Wilbur usar su trompa para beber el dulce líquido. Hicieron mariposas de papel, escribieron historias acerca de ella, y estudiaron la vida de las monarcas.</p>
<p>Las cualidades de amor y compasión crecieron a medida que los niños se hacían responsables de cuidar a su frágil mascota. El ala lesionada de su valiente mariposa la hizo más querida para ellos todavía. Hicieron todo lo que pudieron para hacerla sentir especial, porque lo era.</p>
<p>Cuando estoy en medio de un problema difícil, a veces me siento como esa pequeña mariposa, aleteando mis alas heridas sin ir a ninguna parte. Cuando clamo al Señor, él se inclina y me toca con su amor y compasión. Que yo esté lejos de ser perfecta hace que le sea más querida todavía. Me hace sentir especial.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em> Gracias, Señor, por enviar a estos niños pequeños para demostrar un cuidado tierno y compasivo. Ayúdame a interesarme en los dolientes y muéstrame maneras de hacerlos sentir especiales, porque lo son.</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Marcia Mollenkopf</p>
<p>Oregon, Estados Unidos</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>A CENTÍMETROS DE LA MUERTE</title>
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		<pubDate>Fri, 18 May 2012 00:10:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

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		<description><![CDATA[“Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”. (Salmo 91: 11) &#160; &#160; &#160; E stábamos sirviendo como misioneros en el colegio Bethel en Sudáfrica. Mis hijas y yo necesitábamos ir hasta East London, a una hora de donde vivíamos, para hacer algunas compras de alimentos. Pensé que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”.</strong> (Salmo 91: 11)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">E</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p>stábamos sirviendo como misioneros en el colegio Bethel en Sudáfrica. Mis hijas y yo necesitábamos ir hasta East London, a una hora de donde vivíamos, para hacer algunas compras de alimentos. Pensé que sería lindo tener una acompañante adulta, así que invité a Victoria Smondile, una buena amiga mía, para que nos acompañara. El camino a East London zigzaguea entre las montañas y los precipicios. No sólo eso, sino que la gente allí dice que no conduce sino vuela.</p>
<p>Era mediodía cuando terminamos nuestras compras, así que nos detuvimos en un restaurante chino donde se podía comprar comidas para llevar y compramos algo para comer antes de dirigirnos a casa. Estaba muy contenta de que Victoria hubiera venido para acompañarme, porque las niñas pronto estaban dormidas en el asiento trasero. Victoria me estaba contando de los muchos accidentes que habían ocurrido en este camino: sus historias hicieron que fuera todavía más cuidadosa, asegurándome de no cortar las curvas y de estar atenta a las curvas ciegas.</p>
<p>En nuestro último zigzag antes de llegar a Butterworth, donde vivíamos, el conductor de un taxi que iba a toda velocidad sobrepasó a otro taxi en una curva ciega. No nos vieron venir. Todavía puedo oír a Victoria gritando: “¡Señor!”. Viré el auto justo a tiempo para evitar un choque frontal y con suficiente espacio del otro lado como para evitar caer al cañón. El otro auto pegó contra mi espejo lateral, haciéndolo pedazos. Estábamos a centímetros del borde del barranco. Con voz temblorosa hice una oración de agradecimiento al Señor. Las niñas se despertaron, y oí a Sunshine diciendo:</p>
<p>-          Mamá, tengo miedo.</p>
<p>Agradezco a Dios por sus ángeles que detuvieron mi auto justo en el ángulo exacto para evitar un choque frontal y el precipicio. Como dice nuestro texto: “A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong> <em>Gracias, Padre, por tus ángeles guardianes que nos protegen del peligro. Gracias por guiarnos. Ayúdanos, por favor, a no soltarnos de tus manos para que no tropecemos hoy en nuestro camino.</em></strong></p>
<p><em> </em></p>
<p>Jemima D. Orillosa</p>
<p>Maryland, Estados Unidos</p>
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		<title>LA CASA DEL RATÓN MICKEY</title>
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		<pubDate>Thu, 17 May 2012 00:06:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

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		<description><![CDATA[“El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús”. (Apocalipsis 22: 20) &#160; &#160; L a pequeña señorita Cuatro Años y yo estábamos ocupadas coloreando. Ella elegía el color para pintar el vestido, y luego ambas trabajábamos para hermosear la figura. Eran momentos preciosos en los que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús”. </strong> (Apocalipsis 22: 20)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">L</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p>a pequeña señorita Cuatro Años y yo estábamos ocupadas coloreando. Ella elegía el color para pintar el vestido, y luego ambas trabajábamos para hermosear la figura. Eran momentos preciosos en los que nuestros dedos estaban ocupados y conversábamos acerca de las cosas que son importantes para las niñas de cuatro años.</p>
<p>Luego de un minuto de esfuerzo concertado, me miró a la cara con un entusiasmo obvio y dijo:</p>
<p>-          Apenas puedo esperar a que venga Jesús. ¡Apenas puedo esperar para ir al cielo!</p>
<p>-          ¡Yo también! –exclamé-. ¿Qué quieres hacer en el cielo?</p>
<p>-          Jugar con los monos. Podríamos columpiarnos de los árboles y saltar, y si me cayera, no habría problemas. Uno de ellos me agarraría. Nadie se lastima en el cielo.</p>
<p>Seguimos coloreando hasta que su pequeña y dulce voz agregó:</p>
<p>-          Pero primero me gustaría ir a la casa del ratón Mickey. Antes de que venga Jesús, quiero decir. ¡Eso sería fantástico! Abuela, ¿te parece que habrá tiempo de visitar la casa del ratón Mickey primero?</p>
<p>Eso es algo clásico. Todos queremos que Jesús venga. A veces pensamos que apenas podemos esperar, pero hay algo que queremos hacer primero. No sé cuál es tu deseo del tipo “la casa del ratón Mickey”, pero nada se puede comparar con la casa de Jesús y con estar con él.</p>
<p>Un par de meses más tarde, un día en que la señorita Cuatro Años estaba nuevamente de visita, estábamos haciendo galletitas. Ella estaba diciendo por tercera vez, “¿Puedo hacer eso”? y disfrutando mientras medía y mezclaba. La pequeña mente estaba fija en hacer un buen trabajo y mientras se concentraba en la tarea, de repente me dijo:</p>
<p>-          Realmente quiero que Jesús venga, ¿y tú, abuela?</p>
<p>-          Sí, querida, yo también. Espero que venga pronto.</p>
<p>-          Yo también –dijo fervientemente-. ¡Pero espero tener tiempo de ir este verano al congreso campestre primero!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Querido Dios, ya sea que se trate de algo sofisticado como viajar desde Australia hasta Disneylandia o tan espiritual como asistir a un congreso este verano, por favor ayúdame a no dejar que nada se interponga entre mi vigilancia y la espera de tu venida</em></strong><em>.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Úrsula M. Hedges</p>
<p>Nacida en la India</p>
<p><em> </em></p>
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		<title>MI MARAVILLOSA VECINA</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 00:05:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

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		<description><![CDATA[“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da”. (Éxodo 20: 12) &#160; &#160; T enemos la vecina más maravillosa en la casa contigua a la nuestra. Tiene más de 90 años, un hermoso halo de cabello blanco adorna su cabeza, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da”. </strong>(Éxodo 20: 12)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">T</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p>enemos la vecina más maravillosa en la casa contigua a la nuestra. Tiene más de 90 años, un hermoso halo de cabello blanco adorna su cabeza, todavía maneja hasta el pueblo para hacer acolchados en el Centro de Servicios Comunitarios, va a la iglesia y a la reunión de oración y ayuda a todas las personas que puede. Lo mejor de todo es que es mi madre.</p>
<p>Cuando nuestra casa se quemó hasta los cimientos en 1991, decidimos usar parte del dinero del seguro para construir un pequeño departamento para ella y mi padrastro, que tenía 97 años en ese momento. Los trajimos al estado  de Washington desde el sur de California en el otoño de 1992, y en la primavera siguiente, mi padrastro falleció. Estábamos muy agradecidos de tener a mamá ya con nosotros, sin que tuviera que hacer cambios traumáticos en su vida luego de perder al esposo que había tenido durante 25 años.</p>
<p>Cuando no estamos, ella cuida al gatito que compartimos. Si éste no puede obtener en nuestra casa lo que desea, va a la de ella. Si no le gusta lo que ocurre allá, vuelve. Es un gato con suerte porque tiene dos hogares. A mamá le gustan los gatos, pero nunca había tenido una mascota hasta que comenzó a compartir la nuestra.</p>
<p>Cuando mamá va al Centro de Servicios Comunitarios un par de veces por semana, siempre pregunta si puede hacernos algún mandado: ir al banco, al correo o al supermercado. ¡Qué servicio!</p>
<p>Recientemente tuve una serie de cirugías. He sido muy afortunada de tener cerca de mamá para ayudarme a hacer las camas y lavar la ropa. Mi esposo es maravilloso para hacer la limpieza grande, pero trabaja, y no estaba aquí durante el día para hacer las pequeñas tareas cotidianas que ella ha estado dispuesta a hacer.</p>
<p>No hace mucho bromeábamos con mamá diciéndole que la habíamos traído aquí para cuidarla en su vejez, pero que en lugar de eso, ha terminado cuidándonos a nosotros. ¿Es posible que estemos viendo algo de lo que el Señor quiso decir cuando nos dijo que honráramos a nuestros padres (hacer más agradables sus días) y seríamos recompensados con días extras nosotros mismos?</p>
<p>Ella sin duda ha hecho que nuestras vidas sean más agradables de muchas maneras, y estamos muy agradecidos de que esté cerca para que podamos cuidarnos unos a otros. Dios ha cumplido con nosotros lo que prometió en el quinto mandamiento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Anna May Radke Waters</p>
<p>Estados Unidos</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>UNA LECCIÓN DE MI VIOLÍN</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 00:04:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

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		<description><![CDATA[“Examínense ustedes mismos, para ver si están firmes en la fe; pónganse a prueba. ¿No se dan cuenta de que Jesucristo está en ustedes? ¡A menos que hayan fracasado en la prueba!”. (2 Corintios 13: 5, DHH) &#160; &#160; &#160; E studié y toqué el violín durante 6 años, tomando clases grupales en la escuela [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Examínense ustedes mismos, para ver si están firmes en la fe; pónganse a prueba. ¿No se dan cuenta de que Jesucristo está en ustedes? ¡A menos que hayan fracasado en la prueba!”. </strong> (2 Corintios 13: 5, DHH)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">E</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p>studié y toqué el violín durante 6 años, tomando clases grupales en la escuela primaria e intermedia, tomé clases privadas (que realmente no podíamos costear cómodamente), y participaba en la orquesta de la escuela y del condado. Luego decidí simplemente no tocarlo más, porque algunas chicas pendencieras del barrio (sí, eran niñas) se burlaron de mí.</p>
<p>Mi esperanza de llegar a ser violinista fue disminuyendo con cada día que pasaba. Necesitaba una base musical firme pero temía correr el riesgo de que me golpearan. Ni siquiera me inspiraba el reconocimiento de mis amigos de la iglesia y de mi familia. Tocar el violín no estaba “en onda”.</p>
<p>Sé que le rompí el corazón a mi mamá y a papá  cuando abandoné el violín. Ellos probablemente esperaban que llegara a ser una gran música algún día. Y también le rompí el corazón a mi abuela. A ella le gustaba escucharme tocar los cantos en su piano. Con orgullo me ofrecía para todos los programas de la iglesia.</p>
<p>Pensando honestamente en ello ahora, temo que las pendencieras del barrio fueron sólo una excusa. Abandoné el violín realmente porque no practicaba fielmente. Y no practicar hacía que cada vez quedara más atrás en los asientos de la orquesta de la escuela y del condado, posición que no me gustaba especialmente. El mejor violinista estaba siempre en el primer asiento de la sección de los violines, y el peor (o casi el peor) en el último.</p>
<p>Disfrutaba tocando el violín a veces, pero leer las notas era un trabajo lento y tedioso para mí porque no las reconocía suficientemente rápido. Así que practicaba un poco en casa y simulaba en público, haciendo como que leía las notas.</p>
<p>¿Qué en cuanto a nuestro “tiempo de práctica” como cristianos? ¿Estamos rasgueando al compás de la vida, esperando que nadie note que estamos simulando? ¿Hemos sido relegados atrás porque no hemos practicado lo que predicamos? ¿Memorizamos cómo debe ser un verdadero cristiano, o cómo debería ser, sólo para poder seguir pretendiendo ser verdaderos seguidores de Cristo?</p>
<p>Que Dios nos ayude a cada uno de nosotros a ser fieles hoy, para que seamos verdaderamente cristianas consumadas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Iris L. Stovall</p>
<p>Maryland, Estados Unidos</p>
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		<title>BÁLSAMO SANADOR</title>
		<link>http://mmujer.com/balsamo-sanador/</link>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 00:03:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

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		<description><![CDATA[“Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”. (Salmo 147: 3) &#160; &#160; U n día, hace muchos años, cuando mi hija tenía dos años y medio de edad, estábamos viviendo en una vieja casa de campo en el sudoeste de Virginia. Eileen estaba jugando con sus cuatro hermanos en un dormitorio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”.</strong> (Salmo 147: 3)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">U</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p>n día, hace muchos años, cuando mi hija tenía dos años y medio de edad, estábamos viviendo en una vieja casa de campo en el sudoeste de Virginia. Eileen estaba jugando con sus cuatro hermanos en un dormitorio del piso de arriba. Yo estaba en la cocina, cocinando, cuando escuché un golpe, seguido por los gritos y el llanto de Eileen. Los niños comenzaron a llamarme inmediatamente para que fuera enseguida.</p>
<p>Corrí escaleras arriba y cuando entré al dormitorio de los varones encontré a Eileen con un corte en forma de L en su mejilla derecha. Se me oprimió el corazón al pensar en que mi preciosa y hermosa niña quedaría con una cicatriz de por vida. El corte abarcaba casi toda su mejilla.</p>
<p>-          ¿Qué pasó?- les pregunté a los varones mientras levantaba a Eileen.</p>
<p>-          Estábamos saltando sobre la cama cuando se le resbaló el pie, cayó y se golpeó la cara contra el borde de la cama y se cortó- explicaron muy preocupados. Por supuesto, los reprendí por saltar sobre la cama.</p>
<p>Lavé la herida de Eileen y le puse hielo para que dejara de sangrar. Luego recordé un remedio casero que me había enseñado una amiga que viajaba por todo el país enseñando las ocho leyes de la salud. Hice un ungüento con partes iguales de consuelda en polvo, miel y vitamina E, y se lo puse sobre la mejilla, cubriéndoselo con una vendita para que no se lo tocara.</p>
<p>Todos los días hasta que se curó completamente, le lavaba el ungüento viejo y le ponía nuevo. Esto hizo que la herida se curara de adentro hacia fuera sin formar costra. No tiene ahora ninguna cicatriz que le recuerde su desobediencia.</p>
<p>Al mirar alrededor de nosotros vemos a muchas personas que han sido lastimadas, cortadas y heridas por el pecado. Muchas están llamando, sin saber qué hacer o hacia dónde volverse. Esto me recuerda que Dios está listo para tomarnos cuando estamos quebrados y heridos y sanarnos desde adentro hacia fuera, aunque a veces tengamos que vivir con las cicatrices de nuestras acciones.</p>
<p><strong> <em>Señor, hoy quiero estar preparada para aplicar el bálsamo de tu amor  a las heridas que veo a mi alrededor. Tú producirás la curación, y por eso te agradezco.</em></strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Celia Mejía Cruz</p>
<p>Georgia, Estados Unidos</p>
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		<title>DOS EN UNO</title>
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		<pubDate>Sun, 13 May 2012 00:02:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

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		<description><![CDATA[“Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde. Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada”. (Proverbios 31: 27, 28) &#160; &#160; M i madre acababa de fallecer. Mientras mi esposo y yo hacíamos el viaje hasta Ohio para los arreglos finales, sentía emociones mezcladas. Dear [literalmente, “Querida”], como los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde. Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada”. </strong>(Proverbios 31: 27, 28)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">M</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p>i madre acababa de fallecer. Mientras mi esposo y yo hacíamos el viaje hasta Ohio para los arreglos finales, sentía emociones mezcladas. Dear [literalmente, “Querida”], como los hijos la llamábamos afectuosamente, había estado en un instituto geriátrico casi cuatro años, confinada a su cama la mayor parte del tiempo, y en los últimos meses había sido alimentada por un tubo.</p>
<p>A veces, cuando la visitaba, parecía no saber que yo estaba allí, aunque le hablaba y le cantaba en el oído, sostenía su mano, le cortaba las uñas y le cepillaba el cabello. En la última visita antes de su fallecimiento, no respondió de ninguna manera. Oramos y cantamos mientras ella permanecía allí, en estado de semicoma, pero respirando tranquilamente.</p>
<p>Extraño a mi mamá, y sé que mis dos hermanos y mi hermana también la extrañan. Para nosotros ella fue “dos en uno”, madre y padre. Nuestro padre nos abandonó cuando yo tenía 18 meses de edad y nunca más volvió. Luego de buscarlo, finalmente lo conocí cuando yo tenía 35 años de edad.</p>
<p>Dear nunca se volvió a casar y literalmente dio su vida por sus seis hijos. Pero me consuela y hasta me hace reír recordar con mis hermanas los buenos tiempos que vivimos mientras crecíamos en Luisiana. Aunque mamá tenía varios trabajos, siempre se hacía tiempo para jugar con nosotros en el piso y para hacer carpas con las frazadas y hacer de cuenta que estábamos acampando cuando el tiempo estaba demasiado frío afuera. Preparaba comidas deliciosas que a veces completaba con un postre delicioso con zarzamoras de la planta que teníamos en el fondo.</p>
<p>Son innumerables los recuerdos hermosos. Pero si hay algo que tengo que agradecerle a mi madre, es por vivir una vida temerosa de Dios delante de nosotros y por enseñarnos la importancia de la oración y del culto en casa durante la semana y en la iglesia.</p>
<p>Aunque faltaba el dinero, nuestro espíritu era rico. A diferencia de nuestro Padre celestial, Dear estaba lejos de ser perfecta, pero nos dio su vida e hizo una impresión sobre nosotros que nunca se desvanecerá ni en esta vida ni en la eternidad.</p>
<p>Cuando pienso en ella pienso en Jesús, que dio su propia vida por mí, su hija. Recibir su regalo de la salvación que es mío al aceptarlo diariamente, ha hecho una impresión profunda y duradera en mi corazón. Espero con ansias ver nuevamente a mi madre, junto con Aquel que es para mí, en mayor medida todavía, madre y Padre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Gloria J. Stella Felder</p>
<p>Nueva York, Estados unidos</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>FELIZ DÍA DE LA MADRE</title>
		<link>http://mmujer.com/feliz-dia-de-la-madre/</link>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2012 00:01:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditaciones Diarias]]></category>

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		<description><![CDATA[“He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre”. (Salmo 127: 3) &#160; &#160; C uando supe que estaba embarazada de mi primer hijo, me imaginé que esto sería una aventura, pero no tenía idea de la bendición que me traería la maternidad. Me gusta especialmente sentir al bebé [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre”.</strong> (Salmo 127: 3)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">C</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p>uando supe que estaba embarazada de mi primer hijo, me imaginé que esto sería una aventura, pero no tenía idea de la bendición que me traería la maternidad. Me gusta especialmente sentir al bebé moviéndose dentro de mí. El bebé era activo, pero si quería pedir un puntapié, golpeaba sobre mi estómago y recibía la respuesta pedida. ¡Me encantaba!</p>
<p>Mientras comenzaba a conocer a este bebé, sentí que era necesario un nombre temporario. Mi esposo y yo no preferíamos un sexo en especial, y no queríamos saber qué era, así que llamamos al bebé “Pancito Maravilloso”. ¡Maravilloso era, y definidamente había un pan en el horno!</p>
<p>Me deleitaba lo asombroso de este proceso, y me pareció ver a Dios desde una perspectiva diferente más que en cualquier otro evento de mi vida. Cuánta reflexión hubo en la creación de la vida humana. Desde el comienzo hasta el final, el crecimiento específico y las etapas del desarrollo son un milagro orquestado. Aunque sentía admiración, lo mejor estaba por venir cuando diera a luz.</p>
<p>El proceso del parto mismo se distingue por sí solo como un evento importante. La parte del parto es así como se dice, mucho trabajo. Me había preparado para un evento olímpico y estaba en el punto den partida. Mientras atravesaba esta parte del proceso, pensé en la bendición que vendría y eso me ayudó a pasarlo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ocho horas más tarde, “Pancito Maravilloso” hizo su debut. Inmediatamente después de su entrada al mundo, observé a las enfermeras que la atendían. No podía creer que había estado dentro de mí. Nuevamente estaba admirada de la creatividad de Dios. ¡Era tan hermosa! No era cualquier bebé, Dios nos la había dado específicamente a nosotros, Llamamos a este precioso regalo de Dios Bárbara Joy Valentine. Fue un gozo (Joy en inglés) durante el embarazo y sigue siendo el gozo de nuestras vidas.</p>
<p>Al principio me parecía extraño escuchar a las personas que se referían a mí como madre, pero enseguida se convirtió en parte de mi naturaleza referirme a Bárbara como “mi hija”. Recuerdo el primer ‘Día de la Madre’ y cuánto me sorprendió recibir de una amiga una tarjeta del ‘Día de la Madre’.</p>
<p>Mientras atravieso este proceso por segunda vez, recuerdo la bendición del poder creador de Dios. Espero que todas las madres tengan un bendecido y feliz ‘Día de la Madre’, mientras recuerdan las bendiciones que Dios derrama sobre nosotras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mary Waggoner Angelin</p>
<p>Tenessee, Estados Unidos</p>
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		<title>ALABANZA DE UNA MADRE SIN HIJOS</title>
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		<pubDate>Fri, 11 May 2012 00:01:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Hermana nuestra, sé madre de millares de millares”. (Génesis 24: 60) &#160; &#160; -¿P odrías hacerme el favor de leer un poema en la iglesia?- me preguntó una amiga unos pocos días antes del Día de la Madre. Soy la anciana de turno de nuestra iglesia. Escribí un poema celebrando a las madres, pero –la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Hermana nuestra, sé madre de millares de millares”.</strong> (Génesis 24: 60)</p>
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<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">-¿P</td>
</tr>
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<p>odrías hacerme el favor de leer un poema en la iglesia?- me preguntó una amiga unos pocos días antes del Día de la Madre. Soy la anciana de turno de nuestra iglesia. Escribí un poema celebrando a las madres, pero –la angustia se filtraba imperceptiblemente en su voz-, no puedo leerlo en público. No quiero llorar. –Accedí, haciendo malabares mentales con mi agenda.</p>
<p>Su poema era poderoso. Estaba bellamente diseñado y era majestuosamente inclusivo. Estaban representadas las madres de todas las edades, etapas y razas. Los miembros de la iglesia y yo fuimos bendecidos. Corrí luego hacia otra iglesia que queda a unos 8 kilómetros, y en el camino tuve tiempo de preguntarme por qué nunca me sentí desposeída por no tener hijos. <em>¿Es que soy muy egoísta, estoy concentrada en otras cosas, Señor?</em> le pregunté a mi pasajero celestial. Su respuesta me llegó en hermosas etapas.</p>
<p>Al llegar a la otra iglesia, descubrí que también estaban honrando a las madres. Antes de que el pastor predicara, los jóvenes distribuyeron claveles a todas las madres de la congregación. El pianista, un estudiante universitario que siempre parecía necesitar estar en mi oficina, me trajo una rizada flor rosada.</p>
<p>-          Eres mi mamá aquí en la universidad- me informó con un dulce beso. Había sido incluida en esta celebración especial. Al final del culto, el director del coro me susurró:</p>
<p>-          Mentalmente, te dediqué a ti el canto especial.</p>
<p>Nuevamente me sentí parte del grupo venerado.</p>
<p>Esa noche, al recoger la correspondencia, me alegró encontrar dos tarjetas del día de la Madre de dos chicas a las que les había enseñado una década antes. Una había escrito una nota: “En verdad eres una madre en Israel”. Mis sobrinas me llamaron al día siguiente para lo que mi hermana llama “el otro día de la madre”; para entonces, mi copa estaba llena hasta rebalsar.</p>
<p>Casi un año más tarde, mientras esperaba en el consultorio del médico con un alumno lesionado, me conmovió su respuesta a la mirada inquisitiva de la secretaria.</p>
<p>-Ella no sabe el número del seguro médico de mi padre. Ella no me dio a luz. Ella me hizo crecer. Eso hacen en la universidad.</p>
<p>Sin quererlo, había explicado por qué nunca me sentí privada de mi rol materno. Dios había creado un nicho en el cual tenía la bendita oportunidad de actuar como madre casi diariamente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Glenda-Mae Greene</p>
<p>Estados Unidos</p>
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		<title>TRIBUTO A LOS PADRES</title>
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		<pubDate>Thu, 10 May 2012 00:59:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>janet</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada”. (Proverbios 31: 28) &#160; &#160; &#160; C uando nuestra hija mayor se graduó de la escuela secundaria, escribió y me dedicó este tributo, leyéndolo en la ceremonia de homenaje a los padres. “Las palabras no son suficientes para explicar mis sentimientos hacia ti, mamá. Has estado a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada”.</strong> (Proverbios 31: 28)</p>
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<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">C</td>
</tr>
</tbody>
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</div>
<p>uando nuestra hija mayor se graduó de la escuela secundaria, escribió y me dedicó este tributo, leyéndolo en la ceremonia de homenaje a los padres.</p>
<p>“Las palabras no son suficientes para explicar mis sentimientos hacia ti, mamá. Has estado a mi lado todo el camino y nunca te suite por vencida, aún cuando estaba pasando por malos momentos. Cuando sentía que las cosas no podían ser peores, tu sonrisa podía cambiar mi mundo. Al reflexionar en los años que pasamos juntas, no puedo recordar, honestamente, un momento en que no estuviste dispuesta a dar de ti misma y a dejar de lado otras cosas, para que yo tuviera importancia. Me has ayudado a hacer de la confusión de mi vida, un tributo a Dios. Y ahora, al concluir mi último año del colegio secundario, espero haber llegado a ser lo que tú quisiste que fuera, y que algún día pueda tener la sabiduría y la fuerza de ser todo lo que tú eres. ¡Te amo, mamá!- Stefani Allison.</p>
<p>Cada vez que leo esto, lloro al pensar en el impacto que hice en la vida de mi hija, Dios nos confía a nosotras, como madres, el deber de guiar a nuestros hijos y ser modelos para ellos por medio de nuestras acciones, palabras y hechos. ¡Qué responsabilidad! Hay tantas peculiaridades que mi hija ha aprendido de mí. Es pavoroso girar hacia atrás el reloj, es como mirarse en un espejo.</p>
<p>Aún si no eres madre, tienes, sin embargo, influencia y responsabilidad para con las jóvenes que te rodean. Quizá hay alguna joven en tu iglesia que está lejos de su hogar, o una pariente que necesita una guía positiva. Estamos aquí, por medio de Cristo, para guiar a los menos afortunados y a los que no han encontrado su camino en la vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em> Padre celestial, gracias por la dirección que me has dado. La responsabilidad es tremenda. Pero con tu ayuda todas las cosas son posibles, si es tu voluntad. Necesito esa guía porque quiero verte a ti y a mis hijos en el reino. Gracias por todas tus bendiciones. En el nombre de Jesús elevo esta oración.</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dottie Allison</p>
<p>Estados Unidos</p>
<p>&nbsp;</p>
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