suscripción: Artículos | Comentarios

ESTAR CERCA EL GOLPE ACCIDENTAL

NINGÚN MAL HA DE SOBREVENIRTE

Ya que has puesto al Señor por tu refugio, al Altísimo por tu protección, ningún mal habrá de sobrevenirte, ninguna calamidad llegará a tu hogar. Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos. Salmo 91:9.

Al abrir las cortinas del comedor una mañana, levanté la mirada y vi una abertura en el techo sobre el jardín de enfrente. Para mi sorpresa, dos de las vigas del techo estaban colgando y parecían haberse desconectado de uno de sus extremos.
Al suroeste de Florida la primera sospecha obligatoria son las termitas. Una inspección más cuidadosas por parte de un fumigador determinó que no eran termitas ¡para mi alivio! Un problema de humedad había podrido un extremo de las vigas. Dado que me iba a ausentar de Florida para pasar el verano en Michigan con mi familia, estaba agradecida de haber descubierto este problema antes de irme para poder hacerlo reparar.
Vino el carpintero y quitó parte de la madera obviamente podrida, pero encontró algunas más en el revestimiento alrededor de la abertura. Cuando quitó parte del revestimiento, al menos unos 60 cm de la madera estaba chamuscada y negra por un incendio que había ardido lentamente, escondido por el revestimiento. Su descubrimiento fue todo un horror para mí. Me preguntó si alguna vez habíamos tenido luces o decoraciones navideñas que podrían haber entrado en cortocircuito para provocar un incendio contenido. Al comienzo no me acordaba de ningún problema eléctrico. Pero después de unos minutos recordé que siete u ocho años antes habíamos tenido una tormenta eléctrica muy fuerte con mucha lluvia. En determinado momento durante la tormenta, una de las altas palmeras, cerca del frente de casa, había sido golpeada por un rayo. La energía de ese rayo hizo que nuestro sistema de seguridad y las luces del jardín entraron en cortocircuito. El impacto lanzó pequeñas piedras del jardín contra nuestro coche con tal fuerza, que lo abollaron en varios lugares. Evidentemente fue allí que se había iniciado un pequeño incendio detrás del revestimiento. El señor fue bueno y envió a un ángel a extinguir el fuego para que el resto de la casa no se prendiera en juego también. Todo esto era desconocido para nosotros.
Algún día nuestros ángeles de la guarda nos revelarán cuántas veces fuimos protegidos de males que no conocíamos. ¡Qué sorpresas vamos a disfrutar al escuchar a estos ángeles!

PATRICIA MULRANE KOVALSKI