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UN ASOMBROSO SISTEMA DE COMUNICACIÓN
Tened la misma manera de pensar que tuvo Cristo Jesús. Fil. 2:5
La clave para la claridad de pensamiento tiene que ver con la comunicación saludable de miles de millones de neuronas o células nerviosas, que conducen los impulsos de una parte del cuerpo a otra. Para tener una idea de lo asombroso de semejante proceso, basta con notar que cada neurona puede sostener, a la vez, varios millones de ”conversaciones” diferentes. No, nadie ha perdido el juicio. Se trata de algo. Una sola neurona puede recibir señales de más de un millar de neuronas; y esos impulsos eléctricos circulan con distintas rutas y velocidades. Algunos van por rutas de alta velocidad. La luz brilla, y uno entrecierra los ojos; el plato está caliente, y uno lo suelta. Las acciones reflejas, como éstas, viajan primero hasta la médula espinal, donde se inicia el impulso de entrecerrar los ojos o de soltar el plato, y de allí al cerebro. El interesante notar que los mensajes enviados a través de los receptores del dolor se transmiten lentamente, a unas dos millas por hora; pero la señal de un beso corre a la asombrosa velocidad de unos 200 kilómetros por hora. Fuimos creados‚ para amar!
Lamentablemente, la perfección con que nuestra mente funciona puede dañarse, embotarse o quebrantarse. Además de las lesiones o de las enfermedades, la clase de estímulo con que alimentamos nuestro cerebro puede distorsionar la percepción o la interpretación de los datos recibidos, motivo por el cual la comunicación interna puede deteriorarse.
Las neuronas, incluso las sustancias químicas, los neurotransmisores y las hormonas que las regulan, sus circuitos y los impulsos eléctricos que fluyen a través de ellas, hacen que usted sea usted, y que yo sea yo. Nuestro ”cableado” interno es idéntico. Cada conexión y cada recorrido de los nervios se ha construido sobre la base de la experiencia y la elección personal, paso a paso: experiencia sobre experiencia, y elección sobre elección.
Se nos creó con la capacidad de recibir una cantidad enorme de comunicación o de estímulos. No sólo nuestros cerebros son capaces de almacenar más datos que cualquier computadora, sino que en gran medida, su programación y reprogramación ocurre de continuo como resultado de la información, las sustancias químicas y de los estímulos que entran a través de las avenidas de los cinco sentidos. Lo que hacemos con esa información y esos estímulos determina en parte el derrotero que toman nuestras respectivas vidas.
El Señor desea enviar a través de nuestros sentidos la información y el estímulo que permitirá a nuestros corazones latir al ritmo del suyo; a nuestras mentes, anhelar la armonía con la voluntad de Dios; y a nuestro amor, entregarse por entero a él.
Señor, ayúdame a cuidar mis sentidos, para poder experimentar lo que te propusiste al crearme: que tu mente esté en mí, como lo estuvo en Jesús, tu Hijo amado.
RISTA RAFFERTY
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